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jueves, 18 de febrero de 2016

¿Los autores debemos trabajar gratis?

Estaba imaginando en mi mente cómo continuar con mi historia El Ángel de la Muerte, y cayendo en la apatía después de un largo día trabajando en otro proyecto que en teoría debería darme algo de dinero, cuando este artículo de El Mundo llegó a mí en una red social. Me dije a mí misma: qué razón tiene, si es que es así... La cultura está agonizando. La creatividad no es un buen negocio. Internet te da visibilidad (si acaso) pero nada más. Por alguna razón los que consumen música, libros, diseño... ya no dan valor a esos productos, no son conscientes del inmenso esfuerzo que hay detrás de esas creaciones, o si lo son, les importa un comino. Creen que todo ello debe ser gratis. Que están en su derecho de poder descargarse todo de la red de manera gratuita, aunque luego lo dejen olvidado en un rincón. 

En otro de mis blogs estoy haciendo una encuesta. Publiqué un libro en papel y quería ver si me merecía la pena publicarlo también en formato electrónico. Pregunté qué precio estaría dispuesto a pagar el lector por él, teniendo en cuenta que la temática es muy específica y supuestamente el que busca un libro así es porque está de verdad interesado en ello. De momento la mayoría ha contestado que no pagaría más de 2 euros. ¡2 EUROS! Entonces es cuando pienso en los dos largos años que me llevó escribir ese libro y su homónimo en inglés, que también lo traduje yo. He de decir que se trata de un libro totalmente inédito y fruto de mi experiencia personal, no es un refrito como muchos de los artículos, blogs y libros de baja calidad que pueblan internet. Eso sin mencionar el largo trabajo de investigación e implicación personal que hay detrás de él. También pienso en el esfuerzo que me llevó aprender yo misma a hacer una portada más que decente para el libro, como las que el lector puede ver en esta misma página, las de mis novelas. Y en las horas que debo invertir publicitándolo, sin que haya notado ninguna diferencia en mis escasas ganancias. Es cuando me doy cuenta de lo poco que la gente valora la cultura y el conocimiento.


Para aquellos que no lo sepan, que supongo que son la mayoría, 2 euros es lo que debería costar leer UNO o menos de estos párrafos (en concreto, 40 palabras de cada párrafo). Si los redactores cobrasen precios decentes por sus artículos, yo no debería cobrar menos de 50 euros por ESTA ENTRADA DE BLOG (un artículo de unas 1000 palabras con foto). Así que imaginaros lo que debería cobrar por un libro de 500 páginas que me costó más de dos años escribir.

Sin embargo, parece que eso no es lo que percibe la mayoría de la población, que ya no da ningún valor a lo que hacemos los autores. No sé si me alegra o me hunde más en la miseria comprobar que el problema no es solo de los autores, sino de los creadores en general: músicos, pintores, artesanos... artistas que por lo visto no tenemos derecho a ganarnos la vida haciendo lo que mejor sabemos hacer. Parece que esto de escribir se ha convertido en un pasatiempo al que cualquiera se puede dedicar. Y por ello todo el mundo se puede dedicar a subir obras mal terminadas a plataformas como Amazon poniendo precios irrisorios, porque claro, si somos autores desconocidos o noveles, nadie va a comprar nuestros libros si los ponemos más caros. Y si queremos que nos conozcan, es mejor regalar el fruto de nuestro esfuerzo. Malgastamos nuestro tiempo REGALANDO nuestro trabajo en blogs y redes sociales, porque así nos damos a conocer... o eso nos han contado.  

¿Pues sabéis qué? ESO ES MENTIRA. Como bien dice Juan María Rodríguez en su artículo:

«Mucha web, mucho twitter, mucho facebook.... Pero contratos, ni uno». Todas las conversaciones que tengo con gente del negocio cultural acaban siempre en lo mismo. [...]
He hablado con unos chavales que tienen un negocio cultural sobre ruedas del que no para de hablarse en las redes sociales. Llevarán un año y aún no han visto ni un euro. Los plazos aprietan. Se resquebrajan las ambiciones. El voluntarismo flaquea. Alguna vez han conseguido que les paguen la gasolina, cuando manejan equipos que, por muy de pobres, cuestan miles de euros.
Así no hay manera. Si el dinero no fluye en todas direcciones, nadie saldrá vivo de ésta. Si nadie paga el concierto, el vídeo, la foto, el poema, la cosa, nadie podrá vivir de esto jamás. Hay que mandar la 'visibilidad' al reino de las tinieblas porque yo conozco a ningún frutero que intercambie tomates por visibilidad. No os engañéis, compañeros: creer que haciéndolo gratis os generará algún beneficio futuro es una trampa mortal. Creer que generar miles de likes es todo un éxito solo satisface una pueril vanidad digital.

Llevo tiempo sospechando que eso de "usar las redes sociales para promocionarte" no sirve absolutamente para nada. Bueno, sí, sirve para perder el tiempo. Pero nadie te va a compensar por tu esfuerzo. Nadie te va a dejar ni un mísero euro de donación, al menos aquí jamás nadie lo ha hecho. ¿Y los anuncios? ¿Creéis que se gana dinero con los anuncios de un blog? Sí, quizá si tienes veinte millones de visitas al mes y un gran porcentaje de los visitantes hace clic en el anuncio. Los demás, no vemos ni un euro. Lo mismo con los programas de afiliados. Aun si vendiera uno de esos libros que están en Amazon, ¿sabéis cuánto ganaría? Ni 3 euros por unidad, en papel. Si es en formato electrónico, echad las cuentas, porque si lo pongo a menos de 2 euros, ya me contaréis. Pero no importa, porque ya me he dado cuenta que escribir libros es como cultivar tomates o tener una ganadería lechera. Tú haces todo el esfuerzo pero eres el que menos gana. Algunos ni te dan las gracias en forma de comentario. Y cualquier día cerraré el chiringuito porque evidentemente me moriré de hambre bajo un puente. Lo peor es que eso ocurriría de todas formas aunque me hicieran un contrato de los actuales, tal y como está el mundo laboral. Pero eso es tema para otra entrada.

La verdad es que no sé adónde vamos a llegar. Sí, podéis decir que a mí nadie me pone una pistola en la cabeza para que tenga mi propio blog y me ponga a escribir gratis mis propias historias originales, aunque a este paso acabaré poniéndomela yo misma y apretando el gatillo. Tampoco es que esperara hacerme rica siendo escritora o veterinaria. Solo os pido un poco de por favor...

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Ser escritor es vocacional.

lunes, 20 de julio de 2015

Ser escritor es vocacional.

He tenido la chiripa de encontrarme hoy con un viejo monólogo de Eva Hache y de pronto he atado cabos y lo he comprendido todo. Se ve que tengo pocas luces, porque me ha llevado casi cuarenta años darme cuenta de ello... y ya es mala suerte que elegí dos profesiones siendo chiquita, y las dos son vocacionales. 


Sí, ilusa de mí, cuando tenía diecisiete o dieciocho años pensaba que acabaría mi carrera, me montaría mi clínica, a los veinticinco ya tendría casa y novio, y una estupenda vida por delante, llena de desafíos. Tal inocencia me ha llevado a depender económicamente de otra persona, trabajar “por vocación” de ama de casa la mayor parte del tiempo y lamentarme, día sí día no, de no ganar un duro por no hacer nada de lo que estudié (y sigo estudiando, porque ahora se ve que hasta con sesenta años necesitas seguir “formándote”, por aquello de reciclarte y seguir haciéndote la ilusión de que un día te contratarán). O, en el mejor de los casos, haciéndolo mes y medio, porque más o menos ese es el tiempo que tardas en echar cuentas y ver que estás haciendo el panoli de nuevo porque un poco más y te toca pagar por trabajar.

Pero eso es lo que se lleva ahora, al menos en las profesiones vocacionales, como veterinaria y escritor. Como este blog es de una escritora desesperada, seguiré por ahí. Ayer me quedé estupefacta cuando me puse a investigar sobre una nueva “editorial” que está teniendo mucho éxito, dirigida a gente que como yo quiere autopublicar su libro. Vi que imprimir unos cincuenta ejemplares de quinientas páginas (que es lo que yo me suelo extender en mis obras) me saldría por mil euros... que es lo que yo considero que me deberían pagar a mí (como mínimo) por escribirla ya de entrada, por supuesto revisada y corregida, que por algo soy escritora profesional. Porque esa es otra historia... Hay “autores indies” por ahí que suben sus manuscritos a Amazon tal cual, llamándolos “novelas”, mientras acuden a clases de ortografía de nivel de 2º de EGB. Como si la palabra “escritor” se pudiera aplicar a cualquiera que coge un boli y te hace un garabato o un teclado y te escribe un párrafo. Bueno, dejando esto aparte, resulta que por unos mil módicos euros me enviaban los cincuenta libros a casa para que yo me dedique a venderlos de librería en librería. Y lo pintaban como una grandísima oferta que no podía rechazar. Porque todo el mundo sabe que llevándonos un 10% de cada libro que vendas (si es que lo vendes... y eso siendo muy generosos, porque lo normal es que ese porcentaje sea del 1 o el 2%) nos hacemos ricos en un plazo muy breve. O, si no nos hacemos ricos, al menos te da para vivir, lo que en nuestro caso se traduciría como "para subsistir mientras acabas de escribir el nuevo libro". Por aclarar conceptos, eso pueden ser varios meses si trabajas de escritor a tiempo completo, o unos cuantos años si lo haces cuando puedes (escribir, claro).

No me sorprende que los de la editorial se estén haciendo de oro. Lo que sí me sorprende es que haya gente que se preste a tal sinsentido.

Arturo Pérez-Reverte (últimamente le menciono mucho, porque admiro a todo aquel que no tiene pelos en la lengua) lo explica mucho mejor en este artículo que ya hace un tiempo me dejó en estado semicomatoso. Yo hablo de vez en cuando de ello, porque es algo que me quema en las venas.

No sé si eso de tener que pagar después de pasarte media vida escribiendo un libro (encima) es mejor o peor que tener que alquilar un “espacio” en un local para que tú puedas ejercer “vocacionalmente” la profesión que más amas en el mundo, la de salvar vidas de animalitos. Así, además de tener que pagar autónomos, adquirir tu propio material, “invertir en tu futuro” haciendo cursos de formación, trabajar en condiciones pésimas sin un mínimo de seguridad laboral, arriesgándote a que se te mueran los bichos a la mínima de cambio y meterte en un buen lío, y pagar religiosamente tus cuotas colegiales porque si no es como si fueras un delincuente ejerciendo esa profesión que tanto amas, tienes que aceptar que un buen porcentaje de tus ingresos van a ir a los bolsillos de un señor que no hace nada por ti. Bueno, sí, es un alma caritativa que te da un lugar donde poder trabajar y así no acabar desahuciado. Casi le tienes que estar agradecido para toda la eternidad.


Más o menos un editor hace lo mismo. Tú trabajas durante años en tu libro, que es como un hijo que has parido pero mucho más dilatado en el tiempo (quiero decir, le tienes mucho cariño y por él harías cualquier cosa, hasta morirte de hambre), él hace unos arreglitos que apuesto a que la mayor parte de las veces son en contra de tu voluntad (yo me negaría en rotundo, por eso prefiero seguir escribiendo burradas en el blog, aunque sea gratis), llega un tipo que te hace una gran portada (yo ya hago hasta mis propias portadas, por tanto ni siquiera sería necesario... lo gracioso es que este tipo se lleva su sueldo y yo no por escribir lo de dentro del libro, que ha llevado más tiempo y además ocupa más espacio), lo publicitan y lo distribuyen (si tienes suerte, porque he oído de todo), y por todo eso, ¡tú eres el que más pasta y esfuerzo pone! Pero, ¿en qué cabeza cabe?

En ambos casos la primera palabra que se me viene a la mente es “esclavitud”. Vale, si he de ser sincera, lo primero que se me viene a la mente es en realidad una frase algo más larga, que dice:

“Ya lo que nos faltaba, además de puta, pones la cama”. 

Pero esto suena un poco desagradable y no se debe decir... o eso dicen. Lo que debemos decir es que es guay que existan sitios como Amazon donde los escritores podemos ver nuestros sueños cumplidos. Lo guay es publicar en tu perfil de Facebook, entre cien y mil veces, que estás entre los diez primeros vendidos de Amazon, como si eso significara algo distinto a que tienes un buen puñado de amigos que te están haciendo el favor de gastarse un euro o dos por algo que debería valer —no en todos los casos— diez veces más. No el libro en sí, sino el tiempo y esfuerzo que el escritor ha invertido con cada página de ese libro, cada gota de sangre que ha perdido y que se detectaría con la ayuda de luminol si lo aplicáramos en el papel, cada minuto de vida perdido por intentar transmitir sus sentimientos, cada neurona que se muere con cada frase que logra acabar coherentemente. Lo guay es decir que eres escritor porque no puedes dejar de escribir, y por ello tienes que hacerlo gratis (o sea, por vocación) y dejar que los demás se aprovechen de ti.

Pero qué le vamos a hacer. Son los tiempos que corren... Nos creemos libres, pero día y noche vivimos atados a unas cadenas que nos pasan desapercibidas. Y nosotros tan felices.

viernes, 21 de marzo de 2014

Publicando en Amazon (2).

Como prometí, aquí están las fotos de mi primera novela, "La Operación Fantasma", con la portada nueva y definitiva (al menos mientras no se haga una nueva edición). He de decir que me ha quedado realmente espectacular, las fotos no le hacen justicia...

¡Ya me siento realizada como escritora!






sábado, 1 de marzo de 2014

Publicando en Amazon.

O, lo que es lo mismo, autopublicándonos, que es casi la única alternativa que nos queda a los autores noveles para ver nuestro libro impreso (la otra alternativa es tirarnos por un precipicio, pero eso no va a solucionar nada, podéis creerme).

Los seguidores habituales del blog habréis notado cómo ahora sigo estando desesperada, pero al menos ya tengo mis novelas publicadas, lo que da una gran satisfacción personal, aunque dinero, no mucho... al menos de momento. Dicen que es cuestión de paciencia... y moverte un poco, porque si no publicitas, no haces contactos, no haces... algo, poco vas a vender. Aunque, yo, con mi habitual visión pesimista de la vida, he de decir que dudo mucho que moverse sirva para algo, viendo lo que he visto en algunas redes sociales y en el propio foro de Amazon para escritores desesperados, donde pocos hay que digan “¡Qué pelotazo ha sido publicar en Amazon!” Pero bueno, al menos nos ha salido gratis (o casi), y no hemos tenido que aceptar las irrisorias (irrisorias por no ponerte a llorar) ofertas que hacen algunas editoriales a los que estamos empezando.

En realidad, llevo con ganas de despotricar sobre las editoriales desde que abrí el blog, pero como entonces no tenía muy claro qué iba a pasar y aún tenía la remota esperanza de que alguna editorial se interesaría por mi magnífica obra, me parecía un poco como cavar mi propia tumba... o mejor, morder la mano del que me iba a dar de comer. Ahora, francamente, ya me da igual. He decidido retomar mi espíritu rebelde (lo cierto es que no lo perdí nunca... si acaso se hace más fuerte con los años) y despotricar contra quien haga falta. Después de todo parece que el rollito Risto Mejide suele tener éxito en la televisión, a pesar de que a mí ese tipo no me termina de caer nada bien, sea o no un personaje que se ha montado. Como muchas otras cosas en la vida, parece que todo se reduce a estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado... y con los padrinos adecuados. Aunque... si he de ser sincera, a mí me da igual llegar a diez lectores o llegar a diez millones. Ya sé que no me voy a hacer rica con esto, o al menos, la probabilidad de hacerme rica escribiendo es la misma que la probabilidad de que me toque la lotería o la de encontrar un trabajo decente en España en estos momentos. Con que esos diez lectores disfruten leyendo lo que escribo, me es suficiente. Y la independencia tiene un precio, además de ser algo solitaria...


Pero no quería ponerme muy negativa hoy, que ya llevo negatividad suficiente en mis entrañas como para construirme mi propio infierno. Hoy solo quería contar cómo ha sido el proceso de publicar mis novelas y animar a todos los escritores desesperados que caigan por aquí a hacer lo mismo con sus obras. Primero, porque aprendes y creces un montón como escritor durante el proceso, si lo haces bien y con responsabilidad. Y segundo, porque el resultado merece mucho la pena, consigas venderlo o no.

Todo empezó cuando, visto el entusiasmo desmedido que habían mostrado la veintena de editoriales a las que había enviado mis manuscritos, decidí tirarme a la piscina y hacerlo yo misma. Yo misma de verdad... porque antes de considerar esta opción, tienes la de engañabobos de las susodichas editoriales que te hacen una estupenda oferta de “autopublicación” que consiste nada más y nada menos en gastarte medio sueldo (bueno, casi un sueldo ahora que cada vez ganamos menos) en editar los libros que quieras para que luego te los envíen en una bonita caja de cartón y te los comas todos con patatas. Para ello intentan aprovecharse de tu desmesurada ilusión por ver tu libro publicado, porque ellos piensan que ésa es la ilusión de todo escritor... cuando no, señores editores: la ilusión de todo escritor es ganarse la vida escribiendo. Esto, llevo comprobado ya en varias vidas, es solo un sueño utópico que muy pocos alcanzan (me imagino que hay un calvo como el de la lotería que te va tocando con una varita mágica y operando el milagro)... pero bueno, por intentarlo que no quede. Eso sí, yo recomendaría que te andes ojo avizor y que no se te ocurra doblar las rodillas ante ese tipo de ofertas, solo porque “tu ilusión es ver tu libro publicado”.   

Así que, al final solo te queda hacerlo tú mismo. He de decir que no es tremendamente fácil, pero sí que es más fácil que escribir una novela de quinientas páginas, eso está claro. Y, aunque con sus luces y sus sombras, hay que reconocer que la plataforma de Amazon CreateSpace (y supongo que habrá más, si no ahora, ya surgirán en el futuro) nos lo pone bastante fácil si nunca has creado tu propia portada o nunca has formateado tu propio libro. No voy a poner las páginas que yo utilicé como base, con un montón de consejos útiles, porque con una sencilla búsqueda en internet podéis encontrar toneladas de información... y además luego me di cuenta de que en el propio CreateSpace ya tenía todo lo que necesitaba (o casi). Así que adelante, solo tenéis que abriros una cuenta y empezar... siempre que tengáis el libro bien acabado, corregido y releído al menos doscientas veces, y unas cuantas más por lectores invitados como un hermano o un amigo que se haya presentado voluntario (cualquiera sirve siempre que no le importe poner tu libro a caer de un burro, preferimos la sinceridad a que no digan lo que piensan por no quedar mal). Vale, esto depende del nivel de perfeccionismo de cada uno, y yo soy muy perfeccionista. Además siempre se me dio bien la redacción y la ortografía... recuerdo que cuando era niña me dijeron que escribía oraciones muy largas, eso fue lo peor que me dijeron. Y a veces lo sigo haciendo, solo por llevar la contraria... aunque luego cuando lo reviso al final claudico y sustituyo comas por puntos, porque reconozco que a veces se hace difícil seguir el hilo. Se me olvidaba que también es conveniente que tu libro esté inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual que más cercano te quede de casa... porque siempre puede ocurrir que no te hayas dado cuenta del enorme potencial de lo que has escrito y que algún caradura se lo quiera atribuir como propio, con el sudor y las lágrimas que te ha costado sacar todo eso de dentro.

Ah, no he dicho que antes de llegar a CreateSpace, mi idea era publicar las novelas solo en formato electrónico. De hecho, ni siquiera había pensado en Amazon. La idea era subirlo de alguna forma a mi blog para que los lectores pudieran adquirirlo por un módico precio. Esto exigía hacer determinados arreglos informáticos que no controlaba bien... y eso de “subirlo” a la red no me daba muy buenas garantías en cuanto a la piratería. Pero cuando empecé a investigar, encontré lo de los libros electrónicos de Amazon, y más adelante a una autora de novela romántica que hablaba muy bien de CreateSpace... y por otra parte, yo siempre he pensado que muchos lectores siguen prefiriendo el libro en papel, mi ilusión era tener el libro en mis manos, no un archivo pdf, que para eso ya tengo el mío (y mucho más bonito), y además, al estar disponible en dos formatos, tendría más posibilidades de darle salida. Leí que era algo más complicado... pero no, la verdad es que cualquiera puede hacerlo, aunque al principio te suponga unos pocos quebraderos de cabeza. Así que al final decidí probar.


Básicamente, lo primero que tienes que hacer es elegir el tamaño del libro y el acabado de la portada. Luego subes el interior y ellos te lo corrigen casi al momento. Puedes descargarte unas plantillas en función del tamaño y ahí copias tu texto. Y si quieres puedes añadir algunos adornos básicos a poco que sepas del Word. Cuanto más básicos mejor, sobre todo si quieres publicarlo luego en ebook, porque ahí todos esos adornos solo te van a molestar y tendrás que quitarlos. Pero bueno, para mí lo más importante era el libro impreso, así que no me compliqué mucho pero al menos le puse unas fuentes chulas. Y a pesar de lo perfeccionista que soy, me tocó corregir algunas erratas y volverlo a enviar unas cuantas veces, así que el resultado final depende solo de lo precipitado/descuidado/vago que seas y de tu nivel de exigencia. Yo esto lo cuidaría mucho porque por algo queremos que nos consideren profesionales, y porque pienso que la calidad de los libros autopublicados es fundamental a la hora de que los lectores los valoren o no, pero bueno, esto escapa a mi control, así que cada uno actúe como crea conveniente.

El diseño de la portada es sin duda lo más complicado. Si no te gusta nada el diseño o eres muy torpe manejando programas informáticos tipo Photoshop o GIMP, es mejor que se lo encargues a alguien. Yo me descargué el GIMP y me busqué la vida, así directamente. Las primeras portadas que hice fueron siguiendo las indicaciones de alguien en su blog para libros en formato electrónico... pero básicamente me sirvieron para lo que pedían luego en CreateSpace. Durante el transcurso de una semana estuve probando y probando, averiguando cómo se utilizaba el programa, porque nunca antes había utilizado nada similar. Me busqué unas fotos acordes con el contenido de la novela, y conseguí acabar varias portadas. Como poco a poco mi técnica iba mejorando, y además caí en la cuenta de que no podía utilizar cualquier foto, sino solo aquellas sin copyright, a no ser que consiguiera el permiso del autor, tuve que cambiarlas varias veces. Pero creo que al final el resultado ha merecido la pena. Para alguien que nunca había hecho portadas antes, no están mal, ¿no? Aunque, claro, también es cierto que poseo un sentido artístico innato que muchos quisieran para sí... (es broma).

Una vez que los de CreateSpace dan su visto bueno, que es todo bastante rápido, tienes que volver a revisarlo online, y si quieres, pedir una prueba impresa por si hay algún error que se te haya pasado desapercibido... y sí, por muy bien que creas que lo hayas hecho, siempre hay alguno. Esto es lo que más tiempo lleva. Tanto que mientras esperaba a recibir el libro (me pilló en medio de las fiestas navideñas y por eso se retrasó un poco más), aproveché para publicarlo en formato electrónico, que ya no tiene nada que ver, porque es mucho más fácil y rápido. La portada te sirve igual, y en el interior solo tienes que eliminar todos los adornos innecesarios... aunque ellos mismos lo adaptan y tal vez no tengas ni que tocarlo. ¡Y ya está! Ahora a esperar que alguien se interese... el marketing es aburrido y no voy a aprender nunca, así que de eso no voy a decir nada.


La emoción al recibir el libro por fin impreso es indescriptible... Cuando recibí mi primera prueba de “La Operación Fantasma”, el tamaño de la letra me pareció un poco pequeño... y como por ese entonces había recibido respuesta de un ilustrador diciendo que podía utilizar su dibujo sin problemas (se había retrasado un poco y por eso había enviado esa otra portada), decidí cambiarlo todo otra vez: agrandé el tamaño de la letra, y le puse una nueva espectacular portada... Aún no sé cómo habrá quedado, pero estoy segura de que cuando la vea se me van a caer las... bueno, algo se me va a caer. Mientras, esto es lo que podéis ver: miradlo bien porque puede que dentro de veinte años sea un preciado tesoro de coleccionista y alcance un precio desorbitado en ebay, ya que va a ser el único ejemplar existente de “La Operación Fantasma” con una portada alternativa.



Y, a pesar de ser la segunda novela, recibir “La Espiral de Marfil” fue aún más emocionante. Como ya me sabía lo de la letra, la puse con el tamaño adecuado desde el principio, y la portada parece aún más profesional... estoy realmente orgullosa del resultado:




Y esto es todo... Estoy deseando firmar ejemplares en la próxima Feria del Libro, así que si no me patrocina nadie, no sé, a lo mejor me monto mi propio puestecillo de estrangis y aguanto hasta que la poli me eche... Eso sí, tendréis que encargarme antes los libros o traeros el vuestro propio para que yo os lo dedique.

Y si hay algún escritor desesperado por ahí que quiera contratarme para hacer su portada o corregir su manuscrito, que me deje su dirección de correo electrónico y quizá podamos llegar a un acuerdo. No soy el equipo A pero soy casi igual de multifacética...

Los que quieran leer mis novelas, las tenéis aquí.

Y si queréis echar una mano a un grupo de Indies desesperados, visitad LetraHeridos y leed (y comentad en Amazon) alguna novela. ¡Os lo agradeceremos!
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